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 El atractivo mundo de los paraísos fiscales.

Todos hemos oído hablar alguna vez de los paraísos fiscales. A los ?mortales de a pie? nos suena a algo lejano a lo que sólo los más ricos acuden, para evadir impuestos, o como el lugar donde las mafias ponen a buen recaudo su dinero. Pero lo cierto es que algunos están más cerca de lo que creemos y que el daño que hacen a la economía mundial es muy grande.

Un paraíso fiscal es un país o territorio pequeño con políticas encaminadas a atraer la inversión extranjera mediante incentivos fiscales y una legislación muy flexible.
En ellos cualquiera puede dejar su dinero de manera anónima, evitando una presión fiscal en su lugar de residencia, al tiempo que ve cómo sus inversiones se incrementan.
La Unión Europea hace una clasificación dividiéndolos entre ?paraísos fiscales clásicos?, los de elevada fiscalidad que ofrecen ventajas fiscales a personas o entidades que ejerzan sus actividades en el extranjero, y los territorios que disponen de centros de servicios muy desarrollados.

Beneficios: exención de impuestos.-

Entre los beneficios que aportan, se encuentran la exención de impuestos sobre intereses devengados por cuentas bancarias, los dividendos de acciones, así como otros activos financieros.
Tampoco hay que pagar impuestos por los incrementos del patrimonio, ni por ninguna actividad comercial.

Disponen de una estabilidad política y económica, así como de buenas comunicaciones y ausencia de convenios de doble imposición internacional. Es decir, no se puede producir el intercambio de información con estos países.

Además, cuentan con la ventaja de que a estos lugares no les importa la procedencia del dinero, sino el hecho de que acabe en sus territorios, ya que, de esta manera, les ayuda a desarrollarse económicamente y a que sus habitantes dispongan de una mayor calidad de vida.

48 paraísos fiscales.-

En el mundo existen 48 paraísos fiscales. En Europa hay nada menos que diez y de los otros 38, 20 en América, tres en Africa, otros díez en Asia y cinco en Oceanía.

Según Attac, movimiento internacional de ciudadanos para el control democrático de los mercados financieros y sus instituciones, la mitad del comercio mundial pasa por los paraísos fiscales, abarcando el 3% del PIB mundial. El valor de los activos depositados en los mismos llega hasta los 11 billones de dólares. Las pérdidas que esto genera en los países en desarrollo llegan a los 50.000 millones de dólares.

Cada año se crean más de 150.000 sociedades domiciliadas en centros financieros que no exigen la residencia.
Tan sólo en el año 1999, la inversión española en paraísos fiscales ascendió a casi el 2,5% del total de la inversión exterior española según la Secretaría de Estado de Comercio y Turismo del Ministerio de Economía.

La mayor parte de este dinero fue a parar a las islas Caimán, las islas Vírgenes, Antillas Holandesas, Panamá y las islas anglonormandas.

Por otro lado, desde 1997 hasta 2003, unos 15.000 millones de euros fueron invertidos en sociedades extraterritoriales constituidas por 19 bancos y cajas de ahorro españolas en paraísos fiscales, según ATTAC, en las islas Caimán, Jersey, así como en otros paraísos fiscales.
Otro dato a tener en cuenta es que las TIC hacen que el "dinero negro" pueda traspasarse de un lugar a otro con una mayor velocidad e impunidad.

Modos de utilizarlo.-

La manera de utilizar un paraíso fiscal difiere dependiendo de si quien lo hace es una persona física o jurídica. Así, las personas físicas, sobre todo las que disponen de un mayor capital, pueden disfrutar de los requisitos fiscales aunque normalmente tienen que residir en el país. No obstante, en algunos no es necesario.

No siempre se consigue la exención total de la tributación por las rentas y plusvalías obtenidas, pero sí, una baja fiscalidad.

También se utiliza para planificar las herencias o legados y evitar de esta manera la doble imposición por la herencia.

En cuanto a las sociedades, se acogen a la no sujección al impuesto de beneficios obtenidos por las empresas constituidas en aquellos países, o de los dividendos que reciben de las filiales, la total libertad de movimientos para los capitales y la ausencia de control de cambio.

Tipos de sociedades que operan.-

Las sociedades que más operan en estos lugares lo hacen como sociedades mercantiles registradas bajo las leyes de estos paraísos fiscales, más conocidas como sociedades offshore. Su constitución es muy sencilla y son utilizadas sobre todo para realizar actividades relacionadas con la exportación.

Sociedad holding: Permite aplazar la imposición sobre dividendos hasta que estos son transferidos al país de residencia de la sociedad matriz. Si el país en el que se ha creado la sociedad holding no graba los dividendos, éstos no tendrán imposiciones, siempre que sean reinvertidos en el extranjero.
Los Países Bajos no tienen ningún régimen especial para este tipo de sociedades.

Sociedades financieras internas: Para reducir sus costes financieros utilizan la desintermediación, es decir, emitir empréstitos directamente en los mercados financieros, sin pasar por los bancos. Los países elegidos para esta modalidad suelen ser también los Países Bajos.

Sociedades cautivadas de reaseguro: Se trata de operaciones en las que el asegurador principal descarga sobre el reasegurado todos o parte de los riesgos de su cargo. Con ellas se intenta reducir el coste de las primas de seguro para el grupo empresarial.
Las zonas privilegiadas en este sentido son las Islas Bermudas y la isla de Guernesey.
Sociedades de marcas y patentes: Cuando los grupos internacionales delegan su know-how, sus patentes, etc, en una filial especializada, con el fin de asegurar su protección legal y una mejora en el ámbito fiscal.
Holanda es el país idóneo para este tipo de sociedades.

Graves consecuencias.-

Todo esto hace que los países tengan que competir para atraer nuevamente el capital a sus territorios y que el crecimiento económico disminuya.
La carga fiscal se desplaza de los ricos hacia los pobres. Y todo ello es especialmente perjudicial para los países en vías de desarrollo, ya que impide su crecimiento de una manera mucho más grave que a los países desarrollados y anula el crecimiento económico.

Operaciones más frecuentes.-

Además de utilizarlos para escapar a la cita con el fisco de sus diferentes países, también sirve para deslocalizar inversiones a través de sistemas circulares.
Estos sistemas deslocalizadores hacen que las rentas o la plusvalía obtenida en las operaciones se quede fuera del poder tributario del país de residencia de la persona que está realizando la operación.
Otra de las operaciones más frecuentes es convertir las rentas obtenidas en ganancias de capital, que tienen un tipo de gravamen más bajo o que incluso no tienen que pagarlo si ha transcurrido un determinado número de años.

Paraísos fiscales por continentes.-

· Europa: Isla de Man, isla de Guernesey y de Jersey, el Principado de Andorra, Gibraltar, el Gran Ducado de Luxemburgo, el Principado de Liechtenstein, el Principado de Mónaco, la República de San Marino, la República de Malta y la de Chipre.

· América: Anguilla, Antigua y Barbuda, las Bahamas, Bermudas, Islas Caimanes, Antillas Holandesas, Aruba, República de Dominica, Granada, Jamaica, Montserrat, San Vicente y las granadinas, Santa Lucía, Trinidad y Tobago, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes de EE.UU, República de Panamá, Islas Turks y Caicos y las Islas Malvinas.

· Africa: República de Liberia, República de Seychelles e Islas Mauricio.

· Asia: República Libanesa, Reino Hachemí Jordano, Emirato de Bahreim, Emiratos Árabes Unidos, Sultanato de Omán, Macao, Hong- Kong, República de Singapur, Sultanato de Brunei e Islas Marianas.

· Oceanía: República de Naurú, Islas Salomón, República de Vanuatu, Islas Fiji e Islas Cook

 

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