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Los intereses de demora y la indemnización por costes de cobro.

¿Sabe que se puede cobrar intereses a sus deudores? ¿Quién no ha tenido en su empresa problemas para cobrar una deuda? ¿Quién no ha tenido algún moroso entres sus clientes? ¿Quién no ha empleado tiempo, dinero y esfuerzos para tratar de cobrar las cantidades que se le deben?

No vamos a descubrir nada nuevo si afirmamos que la morosidad es un mal del que adolecen la mayoría de las empresas y negocios y que ese mal se ha agravado considerablemente en los últimos años, como consecuencia de la crisis económica.

En SuperContable somos expertos de todos los aspectos que tienen que ver con la gestión empresarial y disponemos de las herramientas de consulta para que nuestros usuarios puedan resolver y solucionar fácilmente sus problemas más complejos. Aquí puede ver cómo solucionamos sus dudas sobre el cobro a morosos.

Pero, como ya hemos dedicado muchos comentarios, artículos y apartados a tratar la morosidad y a cómo cobrar las deudas impagadas, vamos a dedicar este artículo a tratar un tema desconocido por muchas empresas y profesionales, pero importante desde el punto de vista económico, porque puede suponer el cobro de cantidades de cierta importancia, nada despreciables en estas épocas de estrechura económica.

Nos estamos refiriendo a los intereses de demora por los retrasos del deudor en el pago de las cantidades que adeuda y que, en muchos casos, pueden suponer, como decimos, cantidades nada despreciables que compensen no sólo el retraso en el pago, sino los esfuerzos, especialmente de carácter económico, que hemos realizado para cobrar la deuda.

Con este comentario lo que queremos dejar claro, por tanto, es que el retraso en el pago de una deuda genera al acreedor unas molestias, unos perjuicios, y debe ser compensado por ello; y es aquí donde entran en juego los intereses.

Así, el Código Civil establece en su Art. 1108 que "Si la obligación consistiere en el pago de una cantidad de dinero, y el deudor incurriere en mora, la indemnización de daños Y perjuicios, no habiendo pacto en contrario, consistirá en el pago de los intereses convenidos, y a falta de convenio, en el interés legal." Es decir, si el deudor no cumple en su plazo, vendrá obligado a pagar los intereses que se hayan pactado o, en su caso, el interés legal.

A estos efectos, el interés legal del dinero, así como el interés de demora judicial, se fija para cada año en la Ley de Presupuestos Generales del Estado.

Pero el Código Civil no es la única norma que se refiere a los intereses como compensación del retraso en el pago por parte del deudor.

La Ley 3/2004, de 29 de Diciembre, de Morosidad, supone un avance importante respecto del interés de demora que regula el Código Civil.

Según esta Ley, y sin entrar en mucho detalle, el mero incumplimiento de los plazos de pago por el deudor genera, de forma automática, intereses de demora a favor del acreedor.

Y en cuanto al cálculo del interés de demora, la Ley señala que, en primer lugar se aplicará el pactado por las partes y, en defecto de pacto, se aplicará el tipo establecido en la propia Ley, y que el Ministerio de Economía y Hacienda publicará semestralmente en el "Boletín Oficial del Estado". No obstante, y a título ilustrativo, para el 2016, el tipo de interés de demora es del 3,75% anual.

En resumen, que el retraso en el pago de una deuda, y los perjuicios que ello causa, deben ser compensados por el deudor con el abono de los intereses de demora que sean de aplicación en cada caso y esto debe tenerse presente por el acreedor porque, dependiendo del importe de la deuda y, en su caso, del tiempo que se retrase el deudor en pagar, los intereses de demora pueden suponer cantidades importantes.

Proponemos a continuación unos ejemplos para que nuestros lectores puedan hacerse una idea de lo que decimos.

En la tabla se muestra el importe de la deuda, el tiempo en que el deudor se ha retrasado en pagarla y la cantidad que resultaría en concepto de intereses si aplicamos el interés legal del dinero o, en su caso el interés de la Ley de Morosidad.

Importe de la deuda Tiempo de retraso en el pago Interés legal del dinero (3% anual) Interés de Ley de Morosidad (3,75% anual)
30.000 euros 365 días 900 euros 1.125 euros
50.000 euros 500 días 2.054,79 euros 2.568,49 euros
70.000 euros 750 días 4.315,09 euros 5.393,84 euros
9.000 euros 200 días 147,95 euros 184,93 euros

Como puede verse, las cantidades que resultan en concepto de intereses, especialmente en deudas de determinada cuantía, no son nada despreciables y, aun en caso de deudas de cuantía inferior, y con menor tiempo de retraso en el pago, las cantidades que resultan en concepto de intereses merecen tenerse en consideración, siquiera sea para compensar los perjuicios y molestias que supone la tardanza en cobrar y las gestiones que se hayan realizado para cobrar (cartas, llamadas…)

Por lo tanto, es conveniente saber que, conforme a la Ley, el deudor no cumple si paga la deuda con retraso ya que, en ese caso, deberá abonar también la cantidad que corresponda en concepto de intereses, en función del tiempo que se haya retrasado en pagar.

Por último, y si a la deuda en cuestión le resulta de aplicación la Ley de Morosidad, además de los intereses de demora, dicha Ley reconoce el derecho del acreedor a reclamar al deudor una indemnización razonable por los costes de cobro.

Es decir, cuando el deudor se retrase, el acreedor, además de los intereses, podrá exigir al deudor una indemnización por todos los costes que le haya supuesto el cobro de la deuda (cartas certificadas, burofax, requerimientos notariales, gastos financieros, abogados…)

Eso sí, esa indemnización tiene unos límites; no podrá superar, en ningún caso, el 15 por ciento de la cuantía de la deuda, excepto en los casos en que la deuda no supere los 30.000 euros, en los que el límite de la indemnización estará constituido por el importe de la deuda de que se trate. Además, y conforme a la Ley, se puede reclamar la indemnización por costes de cobro, con independencia de si posteriormente hay condena en costas, en caso de tener que acudir a la vía judicial para cobrar.

Con este comentario hemos pretendido, en definitiva, dar a conocer dos aspectos fundamentales relacionados con la morosidad que, por desconocidos, no son exigidos por los acreedores y que, en muchos casos, además de sufrir los perjuicios y molestias que supone el retraso en el cobro, están perdiendo dinero – tanto de intereses como de gastos de reclamación –, lo que beneficia siempre al deudor moroso.

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Este comentario es una cortesía del Programa Asesor de Gestión y de la Página Web Supercontable.com

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