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 La Aceptación Social de la Creatividad Contable del Beneficio.
 

José Ignacio Martínez
Catedrático de la Universidad del País Vasco

Algunos escándalos financieros, con gran impacto social, han venido a socavar la credibilidad que los agentes económicos y las fuerzas del mercado otorgaban a la información financiera pública emitida por las empresas, es decir a la forma de elaborar y presentar las cuentas anuales.

La respuesta del estado, ante una sociedad que se declara harta de la impunidad que gozan los delitos societario, es modificar el derecho positivo. Ese fue el origen, en 1995, del artículo 290 del Código Penal español que sanciona uno de ellos, el falseamiento de las cuentas. En él se identifica el delito y se exige la intencionalidad en su ejecución, o sea, el ánimo de causar un perjuicio económico a terceros. La doctrina está de acuerdo en que se produce una distorsión del contenido de las cuentas cuando éstas se elaboran y presentan sin respetar los principios de contabilidad generalmente aceptados. Lo cual tiene dos manifestaciones evidentes:

a) Se han contabilizado transacciones o fenómenos inexistentes.
b) Se han omitido u ocultado datos sobre transacciones o fenómenos que han ocurrido.

La regulación penal no elimina el problema de pérdida de credibilidad. Éste sigue persistiendo cuando se sabe que un aceptable cumplimiento de los principios de contabilidad no impide que las variables fundamentales de riqueza (o fondos propios) y resultado (o beneficios y ganancias) sigan conteniendo signos significativos de que no coinciden con la realidad. Este fenómeno de cumplimiento legal y maquillaje de la información contable o contabilidad creativa tiene un diferente grado de aceptación social y las autoridades, reguladores, investigadores y profesionales afectados no coinciden en las medidas correctoras. Por eso conviene identificar las causas que mantienen la perplejidad de muchos agentes económicos y las medidas que se pueden tomar de manera inmediata para eliminar o mitigar la misma.

A) La aplicación de los PCGA no produce las mismas cifras de riqueza y renta en las empresas porque los marcos regulatorios son diferentes.

Las leyes, normas o estándares, emitidos por reguladores públicos o privados, no coinciden exactamente al identificar los principios y, por lo tanto, las prácticas contables que los mismos permiten. Unas veces esa ausencia de uniformidad del marco de actuación contable está explicada por la competencia territorial de regulador. Un criterio contable de aplicación nacional produce necesariamente unas formas de obtención de renta y riqueza diferentes a las existentes en otros países. Sus consecuencias negativas, (pérdida de comparabilidad y de utilidad de la información) afloran con toda su gravedad cuando las empresas realizan actividades en mercados internacionalizados y presentan sus cuentas anuales a agentes económicos que no son residentes en el estado donde se emiten. Los negocios, pero también la ciencia y la cultura que les explican y les comprenden, se han transnacionalizado, en cambio una gran parte de la regulación de sus actividades, entre ella la contable, permanece anclada en las viejas concepciones nacionales.

Otras veces los mismos fenómenos de pérdida de comparabilidad y de comprensión de la información contable se producen en el interior de los estados, cuando éstos se ha dotado de un modelo caracterizado por poseer múltiples reguladores. Si el mismo fenómeno, compensaciones a los trabajadores, afecta a los beneficios de las empresas industriales o de servicios pero no a los contabilizados por las entidades de crédito permite que se extienda la sensación de que el resultado se crea a gusto de parte.

Eliminar los perversos efectos de esta contabilidad creativa legal es un problema del calendario. Las autoridades políticas han tomado medidas para adaptarse a un único marco internacional. Con todas las dudas que se puedan albergar sobre la naturaleza y bondad de las normas del IASB, lo cierto es que hay un camino definido para mejorar la neutralidad de la información contable liberándola del peaje que tiene que pagar si se la somete al servicio de defensa de la economía nacional o de la estabilidad de sus mercados. Únicamente habrá que neutralizar los elementos retardatarios que utilicen los nacionalismos, localismos o poderes reaccionarios, de izquierda o de derecha, incapaces de comprender que el fenómeno de la transnacionalización se debe controlar y regular pero no negar.

B) La aplicación de los PCGA de un ordenamiento contable permite diferentes formas de obtener las cifras de riqueza y renta de las empresas.

El modelo contable para representar la realidad que es compleja, variada y cambiante debe dotarse de una enorme flexibilidad. Con ello se quiere decir no solamente que es imposible sino que además no sería bueno esforzarse por encontrar un único método de reconocimiento, valoración y presentación de los efectos que las transacciones y fenómenos tienen sobre los negocios. El regulador contable siempre trata de reducir el número de opciones contables, pero debe ser la dirección de las empresas la que seleccione aquellas alternativas de representación de la realidad que mejor se adapte a las condiciones en que realiza su actividad, al objeto de reflejar con mayor fidelidad lo que realmente ha ocurrido. El uso de su criterio es igualmente imprescindible en el momento de cuantificar las estimaciones contables como son las amortizaciones o la cantidad recuperable de sus activos, etc.

La elección de opciones, métodos contables alternativos, modelos de cuantificación de estimados, etc. son políticas contables inevitables para producir la imagen fiel pero que simultáneamente facilitan la manipulación artificial de los beneficios. El uso intencionado de estas herramientas para producir niveles de renta y de riqueza deseados por la dirección contamina todo el proceso de elaboración de la información. La solución no pasa por impedir el criterio propio del responsable o la subjetividad (imposible) o negar la flexibilidad (hay muchos ejemplos de cómo la rigidez o la regulación en detalle no garantizan una mejor información tanto en el caso español como en las diferencias del FASB con el IASB). Lo que habrá que hacer es luchar contra el factor pernicioso: la intencionalidad.

Mitigar los efectos negativos de la Contabilidad creativa por aprovechamiento de las opciones o de la subjetividad inherente a las estimaciones contables se debe conseguir mejorando el gobierno de las sociedades (dependencia del control interno y externo de los comités de auditoría dominados por consejeros independientes, control de la información por los supervisores, etc.) y la transparencia de la información.

La NIIF 1 revisada, no solo establece que constituye información obligatoria revelar la elección que ha realizado la dirección sino también indicar "los juicios empleados por la dirección al aplicar las políticas contables que tienen efecto significativo sobre las cantidades que figuran en los estados financieros" (nuevo párrafo 108). Es decir, una fuerte mejora de la información sobre el principio de uniformidad.

C) La aplicación de los PCGA permite a las empresas realizar actividades para obtener las cifras de riqueza y renta que desean.

Hay otra forma de contabilidad creativa por la que la dirección puede llegar a presentar el beneficio deseado sin que exista todavía un acuerdo social suficiente para calificar estas prácticas como perniciosas. No está relacionada con la manipulación de determinadas variables artificiales o contables (sin efecto en tesorería) sino con la realización de actividades que afectan a variables reales. La manipulación se hace por personas que respetan la legalidad y conocen los PCGA. Simplemente realizan las operaciones cuando les interesa crear el beneficio deseado.

Algunos PCGA (prudencia, precio de adquisición, etc.) impiden el reconocimiento del valor creado en el ejercicio hasta que éste no se realice en una transacción. Por eso, plusvalías o ganancias devengadas en un año pero no realizadas por venta no son objeto de tratamiento contable, permitiendo a la dirección aflorarlas cuando ella desee. Otras prácticas manipuladoras, como el retraso en la aplicación del programa de mantenimiento de activos, etc. no debieran juzgarse inocuas porque no afectan a los flujos de caja sino porque han conseguido el alisamiento del resultado del ejercicio, etc.

Este uso creativo de las normas contables para reflejar transacciones y presentar el beneficio o la riqueza deseados no es neutral para los intereses de terceros (piénsese en accionistas minoritarios, por ejemplo) pero goza de una gran aceptación social. Existen medidas contables que ayudan a mitigar sus efectos pero la fuerza de la tradición así como algunas incertidumbres asociadas a su uso pueden acabar invalidándolas en España. Entre ellas se pueden citar la valoración a valor razonable de los instrumentos financieros negociables en mercados fiables (IASB y Directivas europeas), de los inmuebles (con estimación prudente, IASB), o el reconocimiento del aumento de valor de las acciones por puesta en equivalencia, en el supuesto que permitan un control o influencia significativa (en las cuentas individuales según IASB y Libro Blanco). Todas ellas permiten que el aumento de valor se reconozca cuando se crea en el mercado y no cuando la dirección desee que se cree.

(Fuente aeca)

 

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