INGLÉS, SOFTWARE Y EQUILIBRIO FINANCIERO: EL FUTURO EMPRESARIAL DE ESPAÑA
En los dos últimos dos años, la realidad económica, empresarial y social de España ha cambiado muchísimo. La crisis ha deprimido a todo el mundo. La gente que no trabaja ciertamente consume lo que puede, y los trabajadores que quedan compran pocas cosas por lo que pueda pasar.
Para que la situación de depresión revierta, es necesario que vuelva la confianza al consumidor y a los inversores. Las empresas españolas tienen un importante reto por delante: reinventarse y reestructurarse. ¿Estaremos hartos de oír que debemos mejorar en investigación, desarrollo e innovación? Pero España, que tradicionalmente ha sido un país manufacturero, está teniendo serias dificultades para competir con naciones como China, Turquía o Marruecos, y que ya representan amenazas reales. Tenemos ejemplos claros de empresas nacionales que fabrican calzado y que ya no lo hacen aquí, sino en el Sudeste Asiático.
Por tanto, el excedente de mano de obra poco formada procedente de la construcción y de la manufactura debe ser reeducada. Por desgracia, el trabajo cada vez es más escaso y lo será de ahora en adelante. Comparto plenamente las tesis de Rifkin, que entiende que en un futuro no muy lejano la mano de obra no será muy necesaria, y que los que trabajen se situarán en el ámbito de las computadoras.
Ello nos lleva a la conclusión de que los trabajos cuya mano de obra sea poco cualificada serán peor remunerados en el futuro y los trabajadores irán perdiendo poder adquisitivo. Por el contrario, aquellas personas cuyos puestos de trabajo estén vinculados a un buen conocimiento del software y programación, así como al conocimiento de uno o dos idiomas foráneos (inglés y, preferiblemente, chino), no sólo mantendrán intactas sus opciones en el mercado de trabajo, sino que además podrán obtener una mejor remuneración en el futuro.
Finalmente, está el aspecto financiero. Las empresas han abusado de la financiación bancaria y los bancos se han dejado abusar, aunque no sabría decir quién insistió más. Cuando la situación financiera esté saneada y la morosidad se sitúe en niveles normales, los bancos abrirán nuevamente la caja de los sueños. Para este momento, las empresas deberían haber aprendido que una excesiva dependencia de las entidades financieras puede provocar un desastre tal y como estamos viviendo. Lo ideal será que la financiación bancaria ajena se sitúe alrededor de un tercio del pasivo total de la empresa. Claro que también dependerá de la empresa y del sector. Las empresas nacionales con elevada autofinanciación son “rara avis”.
Es mi deseo, quizá utópico, que en diez años las empresas españolas sean plenamente competitivas en el exterior. Esto significará que la economía española crecerá y, por tanto, creará empleo. Para ello, deberían seguir algunos de los consejos expuestos en las líneas anteriores. Pero también es cierto que volveremos a ver un resurgir de la construcción dentro de unos años, a lo mejor no con la misma intensidad. Y entonces diremos: “¿Hubo una crisis en 2009? Ah, ya no me acordaba”. Y nos la volveremos a pegar.
Publicado por Manuel Rejón en Granada
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26 Enero 2010
TENDENCIAS BANCARIAS: ESPAÑA OLIGOPOLIZA Y ESTADOS UNIDOS ATOMIZA
En los últimos días, Barack Obama ha decidido reformar la banca de forma que no la vamos ni a conocer, pretendiendo limitar el tamaño de las entidades financieras además de las actividades con mayor riesgo. La justificación es relativamente sencilla: el sistema financiero ha salvado el pellejo pero todo sigue igual, al no haber habido cambios en la normativa y la banca ha seguido trabajando bajo el mismo marco. No lo va a tener fácil, sobre todo en la delimitación del tamaño de las entidades. Obama no pasa por su mejor momento e intenta buscar medidas que levanten su popularidad, si bien este tipo de acciones realmente no importan mucho a la gente de la calle.
Por otro lado, ya conocemos la postura mostrada con las entidades financieras en nuestro país. Ante la evidente falta de solvencia de algunas cajas de ahorro, la tendencia marcada por el Banco de España es propiciar fusiones entre las cajas de ahorro españolas. Que se sepa, todavía no hay ningún banco “tocado”.
En principio, habíamos aceptado de buena gana esta forma de proceder, hasta que ha aparecido Obama con su nueva propuesta que ha puesto a trabajar a los principales economistas.
¿Concentración o atomización? ¿Qué modelo parece el más acertado? La verdad es que la propuesta española me merece mucho respeto, por cuanto nuestra tradición y fortaleza de las entidades financieras nos permite confiar en nuestro regulador. Pero no debemos olvidar una cosa: una manzana podrida puede contagiar a las demás de su cesto. Si estamos fusionando unas cajas de ahorro que han hecho bien su trabajo en materia de riesgos, con otras que se lo han jugado todo a una ficha y todos sabemos qué ficha es, es posible que consigamos una cosa: las entidades optarán por el saneamiento antes que por la concesión de crédito.
Además, está el problema de la gestión y dirección de las entidades financieras, dictadas desde los partidos. Incluso aunque nombren miembros del consejo de administración independientes. Hasta que las cajas de ahorro no rindan cuentas a unos accionistas, créanme que es más probable que nos encontremos nuevamente con situaciones como las vividas por Caja Castilla-La Mancha y, con menos repercusión, algunas cajas catalanas y andaluzas.
Publicado por Manuel Rejón en Granada
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22 Diciembre 2009
LAS SUBIDAS DE IMPUESTOS MUNICIPALES EN 2010 Y LA AUDITORIA OBLIGATORIA DE LOS AYUNTAMIENTOS
En los últimos días he leído con cierta preocupación que los ayuntamientos van a subir los impuestos para al menos poder mantener un nivel de gasto mínimo. Esto sin contar con la deuda contraída con las entidades financieras y cuya devolución está siendo muy difícil. No es casualidad que las calificadoras crediticias como Standards & Poors estén amenazando continuamente con rebajar la calificación crediticia a España. Tampoco es casualidad que muchas empresas no quieran trabajar con ayuntamientos, o que han cerrado por no poder cobrarles.
Al disminuir su nivel de ingresos proveniente del negocio inmobiliario, para las entidades locales caben dos claras soluciones (no incompatibles entre sí): la primera pasa por reducir gastos, que sería lo normal si no fuera porque nos encontramos con los sueldos de los funcionarios; la segunda consiste en subir los impuestos municipales, en concreto el IBI (salvador). No es muy difícil adivinar cuál va a ser la alternativa escogida por la mayor parte de los consistorios.
Pero otras entidades locales han tomado medidas que hasta ahora podrían ser calificadas de insólitas en nuestro país. Por ejemplo el ayuntamiento de Jerez de la Frontera va a llevar a cabo un EREs temporal voluntario, con el que prevén ahorrar 10 millones de euros al año. ¿Significa el comienzo de una nueva situación laboral para los funcionarios? Es más que probable que se comiencen a plantear nuevas figuras laborales en la función pública. Y es que un gasto fijo tan importante destroza las arcas públicas.
Con cierta indignación e impotencia asistimos de nuevo a una posible subida de nuestras aportaciones al fisco. “Esto no puede quedar así”, pensamos. El derroche de los últimos años y los últimos escándalos locales y autonómicos están provocando un rechazo de la clase política. Y en efecto, el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) ha pedido que se establezca la obligatoriedad de efectuar en los ayuntamientos una auditoría externa anual. Lógico. Sólo un pequeño porcentaje de entidades locales efectúan una revisión de este tipo, y los ciudadanos tienen derecho a conocer la bonanza en la gestión de los recursos económicos públicos, recursos que han nutrido con sus impuestos.
Publicado por Manuel Rejón en Granada
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25 Noviembre 2009
APRENDER DE LOS ERRORES ECONÓMICOS DEL PASADO
Hola a todos:
Este es mi primer post en este blog, que se encuentra dentro de la web de Supercontable. Es mi deseo que esta colaboración editorial se extienda por mucho tiempo y que los temas que les propongo les resulten interesantes. La línea editorial que he seguido desde que comencé a escribir hace ya algún tiempo es tratar temas técnicos de contabilidad y auditoría, estableciendo una línea crítica en cuanto a los contenidos y a la oportunidad de la emisión de las normas. En otros casos, he procurado llevar a cabo una literatura de carácter divulgativo, con el fin de ayudar a comprender el proceso de la reforma contable. Para estos menesteres, escribo en un blog propio que algunos conoceréis: PACCIOLI & CO (http://www.paccioli.blogspot.com).
Pero con este nuevo blog quiero abrir una nueva etapa de reflexión sobre cuestiones económicas y financieras. Estos dos últimos años que, por suerte o por desgracia nos ha tocado vivir, han supuesto muchas dudas e inseguridades. Pero en el punto en que nos encontramos deberíamos preguntarnos si el modelo económico que hemos seguido en España ha sido el más adecuado. A toro pasado, es muy fácil la respuesta: no.
El crecimiento económico ha sido irreal, basándose en una financiación procíclica, es decir que ha favorecido la expansión económica. En cambio, en este momento en que más que nunca se necesitan los recursos financieros, las entidades financieras cierran el grifo e impiden que se emprendan nuevos proyectos necesarios para la reactivación económica.
En una época en la que ya teníamos unos mecanismos de control probados se ha demostrado que parte del sistema ha fallado. Se han descubierto chiringuitos financieros disfrazados de entidades solventes (ver Caso Madoff), y se ha concedido una excesiva financiación a proyectos cuya rentabilidad pensábamos que no iba a dejar de crecer nunca. Pero las burbujas son frágiles y terminan explotando. Claro, ¿quién se iba a acordar del “crack” del 29, o de la tulipomanía holandesa de los siglos XVII?
Pero ni siquiera a estas alturas de la crisis podemos decir que la economía está en crecimiento. Quisiera creer al presidente Zapatero, pero por ejemplo los últimos informes de Société Générale advierten a sus clientes de una recuperación económica más lenta de lo esperado.
Por manida que parezca la frase, tenemos que estudiar la historia económica para que los errores del pasado no se vuelvan a repetir en el futuro. Para el que me quiera escuchar, propongo que en los planes de estudio universitarios se incluya una asignatura específica destinada al análisis de crisis económicas y financieras. En algunas facultades ya hay materias con contenidos similares.